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La decisión de adquirir una impresora multifuncional (MFP) para tu negocio no se limita a elegir el modelo adecuado. Una pregunta fundamental que muchas empresas se hacen es: ¿es mejor comprarla directamente o rentarla a través de un contrato de leasing o arrendamiento? Ambas opciones tienen sus ventajas y desventajas, y la elección correcta dependerá de factores específicos de tu empresa.
Analicemos las situaciones en las que cada opción brilla.

Si tu negocio tiene un flujo de caja saludable y reservas de capital, una compra directa puede ser una inversión sólida. Evitas intereses o tarifas de arrendamiento y el equipo se convierte en un activo de tu empresa.
Si sabes que tu volumen de impresión y tus requisitos no van a cambiar drásticamente en los próximos 3-5 años, comprar te da estabilidad. No estarás atado a contratos que no se ajusten a nuevas necesidades.
Al ser propietario, tienes total libertad para elegir tus proveedores de servicio, comprar consumibles (tóner/tinta) donde prefieras y configurar la máquina como desees, sin restricciones de un contrato de arrendamiento.
Aunque la inversión inicial es mayor, a largo plazo, una vez pagada la máquina, solo tendrás los costos de consumibles y mantenimiento. Esto puede ser más económico si la vida útil del equipo es larga y bien mantenida.
En muchos países, la compra de activos como una MFP permite deducir la depreciación del equipo, lo que puede tener ventajas fiscales para tu negocio. Consulta con tu asesor fiscal.

La renta de una MFP es un modelo de «pago por uso» que ofrece flexibilidad y previsibilidad de costos, ideal para ciertas empresas y situaciones.
Rentar elimina la necesidad de un gran desembolso de capital upfront. Pagas una cuota mensual, lo que libera fondos para otras áreas críticas de tu negocio.
Los contratos de arrendamiento suelen incluir opciones para actualizar el equipo al final del término, permitiéndote tener siempre la tecnología más reciente sin tener que vender o desechar tu antigua impresora. Esto es ideal para sectores donde la tecnología avanza rápidamente.
Si tu negocio está en expansión o tus volúmenes de impresión fluctúan, un contrato de arrendamiento puede ser más flexible. Algunos contratos permiten ajustar los términos o cambiar el equipo si tus necesidades cambian significativamente.
Muchos contratos de arrendamiento incluyen mantenimiento, servicio técnico y hasta los consumibles (tóner/tinta) dentro de la cuota mensual. Esto simplifica la presupuestación y elimina sorpresas en los gastos operativos.
Al rentar, el proveedor suele encargarse de la instalación, configuración, mantenimiento preventivo y reparación. Esto descarga a tu equipo de IT de la gestión de la impresora y asegura un funcionamiento óptimo.
Al no inmovilizar capital en un activo que se deprecia, puedes destinar esos fondos a inversiones más estratégicas para el crecimiento de tu negocio, como marketing, desarrollo de producto o contratación de personal clave.

No hay una respuesta única sobre si comprar o rentar es mejor; la decisión más inteligente es la que mejor se alinee con la situación financiera, las proyecciones de crecimiento y las necesidades operativas de tu empresa.
Al sopesar cuidadosamente estos factores, podrás determinar el camino que maximizará la eficiencia y minimizará los costos para tu oficina.